El territorio de Cañamomo Lomaprieta es sinónimo de resiliencia. A lo largo del tiempo, sus comunidades han demostrado que la organización, el trabajo colectivo y la defensa de los procesos propios constituyen la base para garantizar la pervivencia de sus habitantes y construir mejores condiciones de vida para las presentes y futuras generaciones.
En ese camino, la soberanía alimentaria ocupa un lugar fundamental. Producir alimentos desde el territorio, fortalecer las capacidades de las familias y generar alternativas económicas comunitarias permite avanzar hacia una mayor autonomía y, al mismo tiempo, recuperar prácticas que privilegian una alimentación fresca, saludable y cercana.
Desde el proyecto Sistemas Territoriales de Innovación – STI, se han venido fortaleciendo las capacidades de diferentes grupos asociativos que asumieron el liderazgo para poner en marcha proyectos avícolas con gallinas ponedoras en comunidades como Tabuyo, Amolador, Panesso y Santa Ana.

Gran parte de estas iniciativas ya cumplieron su primer año productivo, dejando balances positivos, especialmente en términos de aprendizaje, apropiación de conocimientos y consolidación de los emprendimientos comunitarios. La experiencia adquirida durante este tiempo ha permitido que los grupos mejoren progresivamente el manejo de las aves, su alimentación, los procesos productivos y la administración de sus iniciativas.
Uno de los resultados más alentadores ha sido la comercialización del huevo producido en el territorio. La respuesta de las comunidades ha sido positiva y la demanda, incluso, supera en algunos momentos la capacidad de producción. Las familias valoran especialmente la posibilidad de adquirir un huevo fresco, producido localmente y bajo prácticas que buscan ofrecer un alimento más natural y saludable frente a otras alternativas disponibles en el mercado.
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Pero los resultados van mucho más allá de la producción y comercialización. Después de un año de ejecución, las personas participantes han fortalecido sus conocimientos en aspectos nutricionales, productivos y económicos, así como en temas relacionados con la gobernanza, la organización y el trabajo comunitario. El compromiso y la responsabilidad asumida por los grupos han sido fundamentales para avanzar en la consolidación y sostenibilidad de estos emprendimientos.

Cada huevo producido y consumido en el territorio representa también un aporte a la economía local y comunitaria. Preferir los productos de estas iniciativas significa respaldar a las familias productoras, permitir que los recursos circulen dentro de las comunidades y continuar construyendo una soberanía alimentaria basada en las capacidades propias del Resguardo.
Por ello, el reconocimiento también es para las comunidades que han decidido comprar, consumir y valorar el huevo producido por los emprendimientos comunitarios. Su respaldo demuestra que fortalecer la economía propia es una responsabilidad compartida entre quienes producen y quienes eligen consumir lo que nace y se transforma en el territorio.
Este proceso se desarrolla gracias a la alianza entre el Cabildo Indígena del Resguardo Cañamomo Lomaprieta, Agrosavia y el Minagriculturacol articulando conocimiento, organización comunitaria e innovación para seguir sembrando capacidades y oportunidades.

Así, Cañamomo Lomaprieta continúa demostrando que la resiliencia también se construye produciendo, aprendiendo, organizándose y consumiendo lo propio, para que la soberanía alimentaria siga siendo una realidad que se fortalece desde las comunidades y se proyecta hacia las nuevas generaciones.
