Satisface profundamente ver cómo los custodios del territorio se vienen empoderando del proceso agroecológico que se impulsa en el Resguardo Colonial Cañamomo Lomaprieta, reafirmando el compromiso con la soberanía alimentaria, el cuidado de la madre tierra y la pervivencia de nuestros saberes propios.

![]()
En este camino, destaca la dedicación de comuneros como Carlos Guerrero, a quien se le pudo observar concentrado en la selección de semillas en el Huerto Biodiverso, un espacio que hoy florece gracias al trabajo colectivo y al fortalecimiento de la Escuela de Agroecología.
Este importante proceso ha sido dinamizado mediante el convenio establecido entre el Cabildo y AVSF – Agrónomos y Veterinarios Sin Fronteras, en el marco del proyecto ARRIC, permitiendo avanzar en la caracterización y selección de semillas nativas y de uso tradicional. Entre ellas se destacan la semilla de ruda silvestre, utilizada en la preparación de chicha o sirope, así como apio y ruda rosa amarilla, las cuales ya están dispuestas para los comuneros que las requieran, promoviendo así la siembra y el uso de plantas con valor alimenticio y medicinal

![]()
De igual manera, este ejercicio organizativo y productivo ya comienza a dar frutos concretos. Productos como cilantro, cebolla, ahuyama y pimentón han sido comercializados, generando algunos recursos que son reinvertidos en el mismo proceso, fortaleciendo su sostenibilidad y crecimiento.
Este avance no solo representa producción agrícola, sino también la siembra de conciencia, autonomía y tejido comunitario. Es la muestra de que, cuando se trabaja desde el corazón del territorio, con identidad y propósito, florecen iniciativas que nutren la vida en todas sus formas.
