En el Tambo Sagrado La Mandrágora del Resguardo Colonial Cañamomo Lomaprieta, la palabra, la memoria y la espiritualidad volvieron a encontrarse alrededor de quienes caminaron antes y junto a nosotros. Hoy se compartió el ritual “Despertar de la Conciencia”, un espacio profundamente espiritual y comunitario para recordar, honrar y mantener vivo el legado de compañeros y compañeras que han trascendido al mundo de los espíritus.

Acompañados por los guías espirituales, las familias se reunieron para evocar la esencia de sus seres queridos, no solamente desde la ausencia, sino fundamentalmente desde aquello que sembraron durante su paso por este territorio: sus enseñanzas, consejos, luchas, maneras de comprender la vida y formas de relacionarse con la familia, la comunidad y la Madre Tierra.
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Fue un encuentro para volver a escuchar sus voces a través de la memoria.
Las familias compartieron anécdotas, historias y recuerdos; hablaron de sus formas de crianza, de aquellos consejos que quedaron guardados para siempre, de su sabiduría para orientar a hijos, nietos y demás descendientes, y de las enseñanzas sencillas pero profundas con las que ayudaron a construir familia y comunidad.
Cada palabra permitió comprender que trascender al mundo de los espíritus no significa desaparecer de la historia del territorio. Queda la huella. Queda la palabra. Quedan las enseñanzas y los caminos recorridos. Permanece aquello que fue transmitido de generación en generación y que hoy continúa orientando la vida comunitaria.

Evocar la memoria para caminar el presente
El ritual Despertar de la Conciencia invita precisamente a reconocer la fuerza que habita en la memoria. Evocar a quienes partieron es también traer al presente esa energía que dejaron sembrada y permitir que su experiencia nos ayude a comprender quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde queremos caminar.
Recordar se convierte entonces en un ejercicio de conciencia.
Porque en las historias de nuestros mayores también encontramos respuestas para afrontar los desafíos actuales. Sus luchas, sus aciertos, sus enseñanzas, su relación con el territorio y la manera como acompañaron a sus familias constituyen una fuente de sabiduría para orientar a las nuevas generaciones.
Así, el pasado no permanece distante. Dialoga con nuestro presente y ayuda a encaminar nuestro futuro.
En cada relato compartido alrededor del ritual volvió a hacerse presente la esencia de hombres y mujeres que aportaron a la construcción de familia, comunidad y territorio. Sus historias individuales se entrelazan con una memoria mucho más grande: la memoria colectiva de un pueblo que reconoce en sus ancestros una raíz fundamental de su identidad.
El territorio conserva sus saberes porque estos continúan habitando en la palabra, en las prácticas comunitarias, en los consejos de los mayores, en las historias familiares y, especialmente, en las generaciones que reciben la responsabilidad de mantenerlos vivos.

Ese legado permanece incólume, resistiendo al paso del tiempo.
Por eso, recordar también es sembrar.
Sembrar memoria en los niños y jóvenes. Sembrar respeto por quienes caminaron antes. Sembrar conciencia sobre la importancia de escuchar a nuestros mayores y comprender que cada generación recibe conocimientos que tiene la responsabilidad de cuidar, practicar y entregar a quienes vienen detrás.
El Despertar de la Conciencia nos recuerda que somos parte de un tejido que no comienza ni termina con nosotros. Somos continuidad de quienes estuvieron antes y, al mismo tiempo, responsables del camino que encontrarán quienes todavía están por venir.
Hoy, desde el Tambo Sagrado La Mandrágora, la memoria volvió a hacerse palabra, la palabra se convirtió en enseñanza y la enseñanza nuevamente en camino.
Porque mientras un pueblo recuerde a sus mayores, comparta sus historias y mantenga vivas sus enseñanzas, quienes han trascendido seguirán caminando espiritualmente junto a sus familias y comunidades.

El territorio recuerda.
El territorio conserva.
El territorio enseña.
Y desde la memoria de nuestros ancestros, seguimos despertando la conciencia para caminar con sabiduría hacia el futuro.
