Cerca de 50 árboles fueron sembrados durante una jornada de reforestación que unió a estudiantes, padres de familia y comunidad alrededor de un propósito común: proteger el agua, fortalecer la conciencia ambiental y sembrar vida para las futuras generaciones.
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En el marco del proyecto “Sembradores de Vida, Agua y Bosque”, que se desarrolla desde la Sede San Juan de la Institución Educativa Quiebralomo, bajo el liderazgo de la dinamizadora pedagógica indígena Diana Fernanda Alcalde Reyes, se realizó este jueves una significativa jornada de reforestación en la comunidad de San Juan, Resguardo Colonial Cañamomo Lomaprieta.

La actividad hace parte de las acciones pedagógicas y comunitarias que se vienen promoviendo para fortalecer desde la escuela el cuidado de la Madre Tierra, la protección de las fuentes hídricas y el reconocimiento del territorio como un espacio vivo en el que también se aprende.
Estudiantes y padres de familia participaron activamente en esta experiencia, llevando la educación ambiental más allá de las aulas y convirtiendo el recorrido por el territorio en una oportunidad para conocer, comprender y valorar los lugares de donde proviene el agua que abastece a la comunidad.
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Conocer el agua para aprender a protegerla
Durante la jornada, los participantes recorrieron tres bocatomas y un tanque de almacenamiento, acompañados por el fontanero de la comunidad, don Juan Pescador, quien desde su experiencia compartió conocimientos sobre el funcionamiento, cuidado y protección de estos sitios fundamentales para garantizar el abastecimiento de agua.

Su orientación permitió que niños, niñas, jóvenes y familias comprendieran de manera directa la importancia de conservar la vegetación alrededor de los nacimientos, quebradas y sistemas de captación, entendiendo que cuidar el bosque también significa cuidar el agua y garantizarla para quienes habitan hoy el territorio y para las generaciones que vendrán.
Como resultado de este esfuerzo colectivo, fueron sembrados alrededor de 50 árboles de especies como nacedero, tízamo, guayacán amarillo, guanábano y guamo negro, que contribuirán progresivamente a la recuperación, protección y conservación de los nacimientos y fuentes de agua de este sector.
Sembrar árboles es sembrar conciencia
La jornada representa mucho más que llevar árboles a la tierra. Cada planta sembrada constituye también una oportunidad para sembrar conciencia, responsabilidad, sentido de pertenencia y amor por el territorio.

El proyecto “Sembradores de Vida, Agua y Bosque” demuestra cómo desde los procesos educativos pueden promoverse acciones concretas para que las nuevas generaciones comprendan que el agua, el bosque y el territorio requieren del compromiso de todos.
Desde la institución se expresó un especial agradecimiento a los estudiantes y padres de familia, al fontanero don Juan Pescador, al Patrimonio Natural Resguardo Indigena Cañamomo Lomaprieta, que realizó la donación de los árboles, y a todas las personas que sumaron esfuerzos para hacer posible esta jornada.
Así, entre aprendizajes, recorridos y manos que se unen alrededor de la tierra, en San Juan quedan sembrados cerca de 50 nuevos árboles, pero también una enseñanza que puede crecer mucho más: proteger el agua es proteger la vida, y cuidar el territorio es una responsabilidad que comienza desde las nuevas generaciones.
